26 julio 2011

La zona de Gomila se queda sin comercios


Los vecinos de El Terreno hacen sus compras en otros barrios de Ciutat debido a la escasa oferta de productos y servicios con los que cuenta la zona

(DIARIO DE MALLORCA - JOSÉ NOGUERA. PALMA) "Gomila está muerta", comentan los vecinos que pasean por el barrio. Apenas quedan negocios abiertos y en los últimos meses han cerrado diversas cafeterías, peluquerías e incluso panaderías. Mientras la zona se queda sin comercios, la degradación de ésta continúa siendo una realidad.

La avenida Joan Miró, a su paso por el barrio de El Terreno, tiene varios edificios abandonados o en ruinas, además, está plagada de suciedad y las paredes lucen repletas de graffitis. Los últimos negocios que quedan van cerrando poco a poco y contribuyen a perfilar una estampa de la zona de desolación y de abandono total.

El Terreno no dispone de los servicios característicos que suele haber en todas las barriadas como ferreterías, estancos, papelerías, restaurantes, tiendas de ropa o supermercados.
Los residentes se ven obligados a comprar sus menesteres en otros barrios debido a la escasa oferta de servicios y productos. De hecho, los únicos comercios que pueden encontrar son locutorios, bares y algún que otro establecimiento.


El salvaje oeste

"Muchos negocios han tenido que cerrar porque no podían soportar la inseguridad de la zona y por la presión de los gamberros", sentencia el presidente de la asociación de vecinos de El Terreno, Ángel Domènech.

El presidente de la entidad vecinal comenta que en los últimos años se han ido cerrado establecimientos tradicionales, como es el caso de la librería y peluquería Picornell. Este popular comercio cerró sus puertas en el 2010 porqué el dueño se jubiló, aunque su intención era que los empleados continuaran con el negocio. Sin embargo se negaron porque no querían invertir en una zona que está en degradación.

Domènech considera que la situación no es que haya empeorado sino que ahora el "problema está más localizado y es mucho más grave". "Sería cuestión de cerrar los locales que provocan problemas porque la imagen que causan es pésima y da la sensación de estar en el salvaje oeste", declara Domènech.

"No es algo imposible de solucionar, sólo hay que cortar por lo sano para que el barrio vuelva a resurgir, no creo que se esté pidiendo nada del otro mundo", considera el presidente. Gomila entre semana es una zona tranquila y poco transitada por los transeúntes convirtiéndose así en una vía de paso. No obstante, los problemas empiezan los fin de semanas debido al exceso de ruido, suciedad y peleas. Según los vecinos consultados, los pocos after hours que quedan junto con otras discotecas están propiciando que el barrio continué en estado de decadencia.

"Esto es una porquería porque tras cada fiesta las aceras de Joan Miró y la plaza Gomila se llenan de botellas, vasos e incluso de vómitos", denuncia Anna Mora que lleva viviendo en la barrio desde que era pequeña. La principal preocupación de los residentes son las continuas peleas que se producen entre jóvenes que acaban en la más extrema violencia. "La situación es bastante desagradable porque muchas noches tiene que intervenir la policía", sentencia Alberto Martínez, residente de la zona desde hace 12 años.


Poca inversión en la zona

"Los empresarios no quieren invertir en Gomila debido a la degradación y a los continuos problemas que se generan durante las noches del fin de semana", reconoce Daniel López que trabaja en un bar del barrio.

Algunos de los comerciantes que quedan en la zona se niegan hablar sobre esta situación en cambió otros afirman estar cansados de "tantos problemas" y se han planteado en cerrar el y marcharse a otra parte.

"No tengo ganas ni de abrir los domingos, de hecho abro más tarde para evitar sorpresas desagradables", admite la propietaria de la cafetería Arco Iris. La dueña explica que cuando llega se encuentra gente embriagada durmiendo delante de su negocio.

Hace más de tres décadas Gomila era una zona de marcha conocida a nivel internacional. Desde hace años empresarios y vecinos intentan recuperar el esplendor de un barrio que acogió a la alta sociedad de la isla. Pero aún queda mucho trabajo por hacer.


2 comentarios:

cafe-en-vena dijo...

La xusma "forastera", violenta y garrula tiene la culpa.
¿Porqué nadie habla claro y lo dice? Si se conoce el problema, se puede solucionar.
Que se monten un cani-choni-landia y se piren para allá, y dejen la ciudad para la gente civilizada.
Hay que tener cierto grado de madurez para disfrutar de la libertar... a nosotros no nos lo ponen fácil.
Un saludo.

LªThana_Reshulika (Lºve) dijo...

Lo que le pasa a la zona le pasa al resto de la ciudad, sólo que en Joan Miró se agrava por tener vida nocturna barriobajera. Los palmesanos se va a comprar a las grandes superficies o al centro: los de Gomila, los de Son Vida y los de Corea.
No tengo ningún comentario para la chusma clasista que se siente superior a la media por sus orígenes.