29 julio 2011

Príncipe Azul


Ahora que me he vuelto una marica de rutina y de bien pues resulta que todos los días me cruzo con las mismas personas saliendo de casa, en el autobús, en el trabajo, yendo a desayunar, a comprar el periódico,... Hay unos chulazos de esos que te dejan más extasiada que Aída Nízar mirándose en el espejo y yo que en el fondo soy un romántico empedernido (un momento que se me escapa la risa tonta) pues me imagino ya formando una familia y viviendo en una granja al lado de un lago con ese maromo desconocido, rodeados de animales y con nuestros hijos vietnamitas adoptados a los que llamaremos Lady Gaga y Ryan Reynolds. Por supuestísimo que me imagino al chulazo de turno con un rabo de escándalo y siendo un animal sexual en la cama y todo un caballero en la casa.

Cuando me quiero dar cuenta me doy de bruces (¿Qué son las bruces?) con la puta realidad (Viva Mónica Naranjo) y me doy cuenta de que no aguanto a nadie más de un polvo por muy estupendo que esté. Que odio vivir en el campo. Que los niños me gustan de lejos y solo un ratillo, yo no adoptaría ni a un geranio. Que Lady Gaga es un cuadro y que el chulo que tiene rabazo no sabe moverlo y el que sabe moverlo tiene un micropene más ridículo que el de un chaperito oriental.

En fin, cuanto daño han hecho las películas de Meg Ryan (se lee Me Rayas) y de Julia "Abradelo" Roberts. ¡¡A ver si este finde hay suerte y encuentro a mi Príncipe Azul!!



4 comentarios:

Deysi dijo...

Si no te aguantas a ti misma como vas a aguantar a tu principe azul? La mitad de las que suspiran por un supermodelazo de tio después no sabrían que hacer con él.

Para estar en pareja hay que estar bien con una misma, ya que si no es así, sólo se critica (o se infravalora) lo que te rodea por sistema. Y no hace falta que sea ningún tio perfecto con una vida perfecta, para así tapar nuestras imperfecciones, a veces sólo hace falta que alguien te haga algo de caso para vivir un romance con sus virtudes y sus discusiones.

La gran parte de los que buscan pareja por el ambiente y, cada vez más, por los perfiles, realmente no sabrían enfrentarse a una situación de mínima convivencia. Y suspiran por alguien inalcanzablemente perfecto para imaginar algo que, de entrada, sabe que no va a suceder; a pesar de necesitar hacer esa proyección para no verse con la realidad de sentirse solo.

Lamentarse no sirve de nada, salvo alimentar el típico chascarrillo de la barra de bar mientras decides si hacer una bajada al cuarto oscuro o pedirte otra copa más como una frívola más del ambiente.

Truman dijo...

Cuanta moralina para un post tan frívolo...

Anónimo dijo...

La frivolidad llega a ser aburrida o predecible, con lo que la "moralina" acaba siendo hasta y todo original o provocadora.

Anónimo dijo...

que pesada por dios