19 junio 2013

El verano, los cuerpos y las caras


Estos días ando de vacaciones y mi actividad neuronal es la misma que la de un Furby. Me doy cuenta de que en Mallorca no se vive tan mal y que nos gusta quejarnos de vicio. Ya está todo el  mundo esperando las fiestas de los orgullos LGTB varios empezando por el de Palma, siguiendo por el de Madrid, pasando por el Circuit de Barcelona y las más poderosas que irán a Amsterdam, Londres o Miami. Y finalmente acabar casi muertas en Ibiza.


Las hormonadas ya han acabado de ciclarse y están ansiosas por quitarse la camiseta a las mínimas de cambio, si por ellas fuese se quitarían la camiseta incluso en bautizos, bodas y comuniones delante de toda la familia y sudando el GHB incluso en la misa. Algunas seguimos de operación Bikini pero de jamón y queso y es que otro año nos ha pillado el toro y nos toca seguir siendo osas, ositas y osazas. El que no se consuela es porque no quiere.

 

Está claro que hay que cuidarse pero existe el punto medio entre ser una dejada o una vigoréxica clembuterolizada. Y luego están las feas a las que no les vendría nada mal unos retoquitos en Corporación Dermoestética y saber sacarse partido porque a veces por muy buen corazón que tengan no es suficiente y son complicadas a la hora de mantenerles la mirada más de dos segundos. 

Eso sí, recordad que al final todas (si no morimos antes) nos haremos viejas pellejas, calvas, estropeadas, barrigonas, culos caídos y llenas de imperfecciones….así que CARPE DIEM

1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo soy fiel a la operación burkini. Cada año tengo el resultado esperado.