04 mayo 2011

De “maricones” en la Juaneda


Esta carta me la ha enviado un lector con nombre y apellidos sobre una situación vivida hace unos días por él mismo...

Sr. Director:

Hoy hace una semana que acudí muy a mi pesar al servicio de urgencias de la clínica Juaneda. Como funcionario perteneciente al colectivo de Muface por los innumerables recortes, exceptuando urgencias vitales, debo acudir a este centro hospitalario en el que los tiempos de espera son exagerados.

Durante las dos veces que esperaba me atendiesen en el box de urgencias, hubo un intervalo en el que me realizaron unas pruebas diagnósticas, tuve que escuchar al igual que el resto de pacientes con desagradable sorpresa y estupor las pésimas, soeces y vulgares palabras de una enfermera o ATS sobre un médico al que tachaba de “maricón” y “puto maricón” al menos, las que yo contabilicé, por 17 veces.

No me parece ni adecuado, ni correcto, ni en absoluto mínimamente profesional este tipo de comentarios a diestro y siniestro, incluida la descripción de parafilias sexuales y demás actos, a mi juicio única y estrictamente pertenecientes a la vida privada de las personas, en los que supuestamente ella participó. Mucho menos la manera en que se produjeron: a pleno pulmón, sin ningún tipo de rubor ni pudor, en medio de un pasillo de urgencias de un hospital y durante un espacio de tiempo grande.

Este tipo de palabras homofóbicas dejan en muy mal lugar la calidad y el trato humano de este hospital en donde se ve que los trabajadores, jóvenes y supuestamente con formación universitaria o media, tienen toda una serie de prejuicios y actitudes censurables que no se corresponden al trabajo que deben o deberían desempeñar que conlleva más discreción y ética que otros oficios.

Ninguna persona merece ser denigrada y sometida a escarnio de esa manera por su orientación sexual, menos en un país democrático, europeo y moderno.

A nadie interesaba y nada justificaba lo ordinario e inapropiado de los comentarios.

Atentamente


10 comentarios:

Rafael P. dijo...

El texto mezcla la denuncia de denigrar públicamente a un médico con difamar, también públicamente y siempre según la carta, relatando parafilias sexuales. Juntar las palabras "parafilia" (desviación sexual) y "maricón" (hombre afeminado) en una narración, de entrada ya me inquieta. Y no sólo por la mala leche de la enfermera o ATS, sino porque la carta queda un tanto ambigua en su descripción de los hechos. Tanta truculencia al final resulta hasta aburrida.

Anónimo dijo...

No, si al final van a ser mas educadas las cajeras del super que las enfermeras con carrera.

Anónimo dijo...

Hola, soy el susodicho. Mi intención no era divertir al público ni entrar en el morbo. Siento no haberle entretenido, aunque, repito, no era mi intención.

Rafael P. dijo...

Los insultos a terceras personas no me entretienen ni me causan placer, tampoco pormenorizar el relato con más detalles. La crítica iba encaminada a una mejor elección de palabras y añadiendo que, bajo mi punto de vista, no creo que sea el medio adecuado para hacer pública la mala conducta del personal de un hospital privado (por muy concertado que lo tenga Muface). Quiero aprovechar para expresar mi solidaridad con las personas que hacen uso de los servicios de la sanidad privada y se encuentran con enfermeras o ATS deslenguadas.

Anónimo dijo...

Hombre se agradece, porque las dos medias horas que estuve en el box las pasé de puta pena, y no por la bronconeumonía que tenía sino por lo mal que me sentí. Imagínate, antes prefiero morirme que tener que volver ahí.El servicio de calidad o de reclamaciones del hospital no funciona, por la imagen que cualquier empresa privada desea, se tapa. Lo de parafilias, expresamente elegido, es porque cuatro cachetes en el culo, a mi juicio, no es "indicador" ni exclusivo de ser gay, maricón en su boca, como tú supongo bien sabes.Tampoco era por conceptos de manuales de psiquiatría de no hace muchos años que mezclaban y confundían términos y conceptos.Estaba expresamente elegido. Denigrar "laboralmente-profesionalmente" en vez de difamar,que también, porque esa era su intención, lo que pretendía, después de escucharla y observarla, era simplemente medrar con un polvo con el jefe de... ¿Lo que más temía?Que me extrajese sangre para la analítica o que me inyectase el suero, soy honesto.Tuve miedo. Además, el médico, las "almorranas que tenía en el culo era porque los que se la habían metido la tenían pequeña", que por cierto, espetó a otro enfermero o celador: "¿no serás tu también un puto maricón por defenderlo?"Conclusión
: o que muy bien no estaba la niña o muy mal follada (si tendremos que dar clases al médico).La intención no era otra que un toque de atención. Obviamente la prensa local no publicó la carta por lo ofensivo de la palabra que ni aparece en sus manuales de estilo, pensé que quizás sí por la redacción mojigata beata que empleé. Sinceramente me entristece que personas de no más de 25 años piensen de esta manera y en su lenguaje habitual utilicen este tipo de expresiones. Agradecido por tus comentarios. Un saludo. Espero quizás algún día conocerte sr. Rafael P.

Anónimo dijo...

si hubiese sido la publica te hubieras tragado mas de tres o cuatro horas de espera en urgencias

hay falta de personal sanitario cojen a cualquiera que tenga un titulo y en la privada pagan peor

no la voy a defender pero hay mucho estres laboral y muchos pacientes y familiares perdiendo los nervios a diario

Anónimo dijo...

No si al final va a ser culpa del pobre chaval por la forma en que ha escrito la carta. En dos palabras: echaba al ATS en cuestiÓn a la PUTA CALLE. Soy usuario de la Juaneda (vivo al lado) y el siglo en el que estamos, y pagando lo pagamos. NO ES DE RECIBO.

Anónimo dijo...

Pues no es por nada pero yo una vez en urgencias oí como un recepcionista, que era alemán, no hacía más que comentarle a otro empleado de recepción despotricar y referirse otro compañero suyo que había terminado su turno de mañana, y lo único que hacía era llamarle "el maricón" durante todo el rato cuando se refería a él y lo digo bien claro, pq de la persona a la que se referían la conozco personalmente, y no me parece de recibo llegar a un hospital y encontrarte a este tipo de gente atendiendo al público mientras ellos hacen sus críticas y alardean de homofobia.

Truman dijo...

Y si veis que empleados de un sitio están hablando en esos términos ¿no se os ocurre llamarles la atención?

Ese es el problema, que nos hemos acostumbrado a recibir hostias por todos lados y ni rechistamos en vez de poner firmes a quien haya que poner y mucho más cuando es alguien que está en su lugar de trabajo.

Anónimo dijo...

Yo trabajo en Juaneda y nunca nadie ha hecho un comentario sobre mis tendencias sexuales. Creo que es injusto criticar a Clínica Juaneda y a todos sus empleados por un comentario aislado de una estupida. Estoy convencido de que si hubieses presentado una reclamación sobre el hecho dando datos para indentificar a la persona la Dirección hubiese tomado medidas ejemplares con la trabajadora.