27 junio 2012

"El IPFB o como usar a la familia tradicional como arma arrojadiza", por Chema Ferrer

(www.ciutat.es) Cada vez que desde el Instituto de Política Familiar de Baleares (IPFB) abren la boca, muchos nos echamos a temblar esperando escuchar una barbaridad contra los gays, las mujeres y contra cualquier persona o iniciativa que busque la igualdad y el progreso social. Esta vez, y coincidiendo con la celebración del Orgullo LGTB, han arremetido contra el matrimonio homosexual, al que equiparan con “dos ancianas que viven juntas, tres hermanos en una casa o seis amigos que comparten piso…”. De esa misma manera exigen que sean tratadas las parejas homosexuales y no como una relación de matrimonio, que es lo que realmente es. Este razonamiento cae por su propio peso y es tan fácil de rebatir que no merece ni una palabra más.

En el mismo comunicado se apoyan en que en el año 2010 “sólo” se celebraron 113 bodas homosexuales frente a las 3.947 heterosexuales. Aunque se hubiese celebrado sólo una boda homosexual, la ley ya tendría su razón de ser y es que es una cuestión de Justicia, y no exactamente de la divina como les gustaría a los del IPFB.

Gays y lesbianas han de tener derecho a  elegir casarse (o no) y a que sus uniones se llamen matrimonio con los mismos derechos y obligaciones que un matrimonio formado por un hombre y una mujer.
Mientras cada vez un mayor número de países civilizados aprueban leyes equiparando el matrimonio homosexual y desde la ONU y desde el Parlamento Europeo se pide a los diferentes países que avancen en este tema, la asociación ultra católica de Agustín Buades intenta que retrocedamos varias décadas en derechos y libertades ¡Todo un despropósito!

El IPFB intenta actuar como un lobby presionando al gobierno de turno para imponer sus ideales reaccionarios. Por desgracia, en el Partido Popular hay un sector que comulga con la filosofía de esta asociación y a veces consiguen influir en las decisiones del Govern, como cuando lograron que la Conselleria de Sanitat dejase de financiar a las clínicas abortistas privadas.

A Agustín Buades aún le debe de estar picando la foto de la concejala popular Aina Ferriol entregando el Siurell Rosa en la fiesta del Orgullo LGTB celebrada el pasado sábado en Sa Faixina. Y, por si fuera poco, iba acompañada de los concejales Navarro y Vallejo, que se marcaron un puntazo al acudir a la convocatoria. Aunque sea muy lentamente, algo está cambiando en el PP.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

los de benamics no hacen nada bien.-..

DN dijo...

Anónimo, si crees que lo hacen mal, presentate como voluntario y ayudalos a mejorar.