28 septiembre 2016

Muertas en la bañera

Permitidme que la columna la haya titulado de manera tan frívola cuando el tema que vamos a tratar es muy serio y preocupante como es la muerte prematura de varios amigos y conocidos en los últimos años. Las estadísticas nos muestran como en los últimos años la tasa de suicidios ha crecido en la población española de manera preocupante y entre los gays más aún.

En esta columna hablo de suicidios y sobredosis por drogas o suicidios encubiertos como sobredosis. No estoy hablando de uno o dos casos en mi entorno, en los últimos tres años he tenido constancia de la muerte de por lo menos seis conocidos, todos gays y todos con mucha vida por delante. Cuando hablamos de suicidio entre jóvenes LGTBI en edad escolar estamos hablando de bullying y de inestabilidad en plena adolescencia pero cuando los que se suicidan tienen entre 25 y 55 años las razones son muy distintas. Y eso que estamos hablando de España, uno de los países más avanzados en temas LGTBI y en los que la aceptación de la homosexualidad supera a la de la mayoría de países.

La crisis económica, la inestabilidad emocional, la ansiedad y el uso y abuso de sustancias químicas y drogas varias hacen que la tasa de suicidios en gays sea mucho mayor que entre la población heterosexual. Otra razón que no ayuda demasiado a la estabilidad ni al apego a la vida es el VIH y todo lo que conlleva. Ocurre que un gran número de gays creen que el VIH se soluciona con una pastillita al día y tan chimpum pero el desequilibrio emocional que puede acarrear no lo arregla ninguna pastilla e incluso la propia medicación es causa de depresión en incluso puede provocar "tendencia al suicidio" tal como muestra el prospecto de uno de los antirretrovirales más conocidos. Para afrontar la vida con VIH hay que ser fuerte, tener un soporte emocional muy grande en familia y amigos y no hay que intentar nunca apechugar con ello uno sólo porque cuanta más ayuda mejor.

La soledad, la enfermedad, las drogas, la inestabilidad emocional y muchas otras causas son las que provocan que cada vez haya más gays que hayan preferido acabar con su vida que no luchar, seguir adelante y simplemente VIVIR. Es trabajo de amigos y familiares ayudar, apoyar, animar y hacer lo que haga falta para que estas personas prefieran seguir dando guerra antes que rendirse. La vida es dura pero es bonita y merece la pena ser vivida.

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