19 mayo 2007

17 de mayo, Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia

La propuesta de un Día Mundial Contra la Homofobia es una iniciativa que cuenta con el respaldo de la Asociación Internacional de Lesbianas y Gais (ILGA) y con el de numerosos colectivos –como la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGT)- que lo amplia a la lucha contra la Transfobia y la Bifobia. Con esta fecha recordamos que fue el 17 de mayo de 1990 cuando la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) suprimió definitivamente la homosexualidad de la lista de las enfermedades mentales, poniendo fin así a más de un siglo de homofobia médica y de discriminación pretendidamente científica contra el colectivo de lesbianas, gais y bisexuales.

No fueron razones médicas ni científicas las que habían llevado a la consideración de la homosexualidad como una enfermedad. Fue solo la mera homofobia, entendida como un conjunto de prejuicios y actitudes irracionales, de tipo religioso preferentemente, con las que algunos sectores sociales justificaban –y siguen justificando aún- la discriminación y la intolerancia hacia las personas que no sean heterosexuales. En cuanto a los hombres y mujeres transexuales, han sido y son víctimas de actitudes de similar discriminación e intolerancia en cuya base está la Transfobia, la no aceptación de que en algunas personas su identidad de género no es coincidente con su sexo biológico.

Para terminar, las personas bisexuales sufren una doble discriminación, por un lado de la sociedad que impone una única forma, heterosexual, de vivir las sexualidad y por el otro del sistema que reduce la orientación sexual a una elección entre homosexualidad y heterosexualidad y por tanto no comprende todos los grados y la diversidad sexual existente.

Homofobia y Transfobia son dos lacras sociales y dos actitudes que se oponen a la diversidad afectiva y sexual y la labor de su erradicación debemos inscribirla en el contexto más global de defensa de los Derechos Humanos a nivel global y en la lucha por la igualdad. Celebrar el Día Mundial Contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia de este año 2007 es reconocer que se han producido avances muy importantes para lesbianas, gais transexuales y bisexuales (colectivo LGTB) en el panorama internacional. Dos han tenido una especial relevancia en nuestro país: de una parte la aprobación de la ley que permite el matrimonio para todos y todas, para cualquier pareja con independencia del sexo de sus miembros, un acontecimiento de primer orden en el camino hacia la plena igualdad jurídica; de otra, la aprobación de la llamada ley de identidad de género, que supone para las personas transexuales el reconocer su derecho a vivir y realizarse como son y ellas mismas se sienten.

Y la misma tendencia positiva se constata en otros países en los que se ha abierto el debate para la regulación de las parejas de gais y lesbianas, con diferentes iniciativas (de ámbito local, regional o estatal). Pero desgraciadamente cada una de estas iniciativas, desde las más tímidas y simbólicas, como el proyecto de unión civil italiano, hasta las más avanzadas, como las leyes españolas, se han enfrentado siempre con la oposición frontal y sistemática de unos sectores políticos, sociales y religiosos que no aceptan ningún tipo de derechos ni de gestos de reconocimiento de la dignidad de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales.

Y no todo han sido avances: en una especie de recuperación de la vieja alianza entre el trono y el altar, asistimos, incluso en el mismo seno de la Unión Europea, a la aparición de planteamientos políticos como el polaco que, con la religión como bandera, propugnan abiertamente la vuelta a la penalización legal hacia lesbianas, gais, transexuales y bisexuales. Además, no podemos olvidar que la homosexualidad sigue estando penalizada en muchos países y que la religión, en forma de sharia casi siempre, es la base que justifica el que en un puñado de países islamistas a lesbianas y a gais se les castigue con la pena de muerte por el simple hecho de ser tales.

Hemos avanzado pero aún queda mucho camino por recorrer y los poderes públicos, si son auténticamente democráticos, han de fomentar el respeto hacia los Derechos Humanos y hacia el colectivo LGTB, no solo eliminando de la legislación cualquier forma de discriminación sino aplicando la ley contra cualquier actitud y comportamiento homófobo o tránsfobico y educando para eliminar estos comportamientos.

Para esa erradicación de la homofobia, la educación es fundamental y debe poner todo su potencial al servicio de la formación de ciudadanos y ciudadanas capaces de convivir respetando la diversidad afectiva y sexual. Los agentes educativos, en especial las administraciones educativas, deben implicarse a fondo en esta labor, realizando estudios sobre la incidencia de la homofobia, la Transfobia y la Bifobia en la vida de los centros educativos, y adoptando las necesarias medidas correctoras para garantizar al alumnado LGBT el derecho a recibir una educación en un ambiente acogedor y de respeto, que contemple en equidad todas las orientaciones sexuales, las diferentes identidades de género, los modelos familiares plurales y la manifestación de cualquier tipo de afectividad en público.

Las políticas educativas deberán tener en cuenta el acoso escolar motivado por la homofobia y la Transfobia pues según el estudio realizado por COGAM “Homofobia en el sistema educativo”, dos de cada tres jóvenes ha sufrido la violencia homófoba en los centros de estudio y el 60% de estos y estas jóvenes se siente "inseguro" en el instituto. Han de poner en marcha programas para prevenir este tipo de acoso y mecanismos para erradicarlo de los centros educativos. En los planes de estudio se han de reflejar de forma positiva y normalizada la diversidad de orientaciones e identidades sexuales humanas y se ha de promover la formación de una autoestima positiva no solo al alumnado o al profesorado LGBT sino también a sus famillas. Esto implica el desterrar del sistema educativo la percepción de la homosexualidad, la bisexualidad y la transexualidad como un problemas y la eliminación de los planes de estudio de cualquier concepción religiosa que mantenga planteamientos discriminatorios o de odio hacia lesbianas, transexuales, gais o bisexuales.

Así pues, con motivo de la celebración de este Día contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, hacemos un llamamiento no solo a las administraciones educativas sino a toda la sociedad para que tomen conciencia de la importancia de una educación en el respeto a la diversidad afectivo sexual y para que se impliquen activamente en un educación libre de homofobia, Transfobia y Bifobia.

Ben Amics
FELGTB