27 febrero 2014

Cuando a favor quiere decir en contra


(Artículo publicado en www.ciutat.es ayer) Los señores del Instituto de Política Familiar de Baleares, junto a otras asociaciones satélite, han convocado una manifestación “a favor de la vida” para el próximo 23 de marzo en Palma.

Dicho así, sin más, suena hasta bien y cualquier persona decente debería acudir a una manifestación presidida por dicho lema. Nada más lejos de la realidad y es que lo que realmente quiere decir ese lema es “en contra del derecho de la mujer a decidir”. Disfrazan su machismo reaccionario con la defensa de los bebés no nacidos. Lo que realmente les escuece a estos integristas católicos es que actualmente sean las mujeres y sólo las mujeres las que deciden si quieren tener un hijo o no. Lo que debería hacer el Gobierno es fomentar la natalidad, ayudar económicamente a las madres que deciden tener a sus hijos y no recortar en la Ley de Dependencia, pero nunca prohibir abortar a quién así lo decida.

Agustín Buades siempre se ha caracterizado por ir en contra del progreso y del respeto a los que son diferentes a él. Ya lo hizo cuando se manifestó en contra del matrimonio homosexual diciendo que aquello era una manifestación a favor de la familia…heterosexual, por supuesto. Estas asociaciones suelen estar formadas por beatos disfrazados de buenos cristianos que van de víctimas y en realidad son verdugos, partidarios de la discriminación a los que son diferentes y, como no, tratando a las mujeres como ciudadanas de segunda. Y si, además, son lesbianas pues de tercera.

Por suerte estas asociaciones e individuos cada día representan a menos gente y menos gente se siente representada por estos personajes trasnochados e intolerantes que se aprovechan del altavoz de los medios de comunicación para erigirse en portavoces de la mayoría. Si tan seguro está el señor Buades de representar a tantos ciudadanos, ¿por qué no crea un partido político y se presenta a las elecciones? Por más que le duela, España ha cambiado a mejor en estos últimos 30 años y sólo espero y deseo que la manifestación del próximo 23 de marzo sea un rotundo fracaso y a ver si de una vez por todas este señor se da cuenta de que su tiempo ya ha pasado y por suerte España es un país moderno, tolerante y respetuoso con las mayorías y, por supuesto, con las minorías.