18 noviembre 2014

Divas, divonas y divanes



Una artista de la altura (y de la bajura) de la Gran Sara debería estar acostumbrada a las críticas a sus actuaciones y apariciones televisivas pero al contrario lo que hace la “gran estrella” del transformismo patrio es rabiar y acosar al que suscribe estas palabras . Querida Doña Sara: Que sepa usted que lo que yo dije es lo más suave y ligerito que ha circulado entre las personas que a usted la conocen y aprovecho para decirle que el divinismo se demuestra todos los días y en su caso no se le aprecia ni uno sólo. Siempre le quedará salir en el Última Hora donde parece que tiene cera del Corpus.

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