Lluvia, truenos, relámpagos y lo peor es que aún está previsto que dure unos días más y sólo faltaría que luego el otoño lo pasásemos como un mini veranillo. Se ven nubarrones en el horizonte y es que aunque pretendan inyectarnos optimismo la temporada viene más chunga que estar a las 9 de la mañana en el Yuppi sin haberte comido un colín.
A los empresarios de la noche se les acaban las ideas. En vez de agudizar el ingenio en momentos difíciles prefieren inclinarse hacia lo más fácil: fiestas repetidas hasta la saciedad, otras tantas copiadas de otros locales, ofertas intentando hundir a la competencia, deslealtad y de vez en cuando hasta juego sucio. La noche esconde el lado más oscuro. 

Hay que motivar a los clientes, seducirlos de manera firme y limpia, nada de tratarlos como a las ratas de Hamelin. Según la encuesta de GAY MALLORCA un 35% tienen pensado salir menos a partir de ya mismo y lo que es peor, un 31% “por su hija, maaaatan” cosa que quiere decir que ese 35% posiblemente supere el 40%. El cliente no es tonto (algunos sí) y exige calidad, no solamente cantidad. Recordad que en otoño-invierno las cena-party en casa hacen furor.
Si se pretende construir un ambiente gay, un nuevo Chueca de la mejor manera posible no valen excusas, hay que poner toda la carne en el asador. No es una cuestión únicamente de dinero. Debemos desterrar de nuestro panorama términos como mal rollo, aburrimiento, camelleo, garrafón, chusma, peleas, homofobia, agobios, etc…Es AHORA o NUNCA. En momentos de crisis tenemos la oportunidad de cambiar, crear, apostar, progresar o por el contrario…morir.