
Apesadumbrados, tristes, indignados, desorientados, alicaídos, cabizbajos, consternados, abatidos, acongojados y afligidos andan los amantes del cruising después de enterarse de que le han tapiado las puertas y ventanas a la casa de la Niña Muerta.
Para el que no lo sepa La Niña Muerta (que parece el título de la última película de Belén Rueda) era una casa en ruinas situada entre Cala Estancia y el Coll de'n Rabassa que servía de picadero para homosexuales deseosos de sexo esporádico de aquí te pillo, aquí te mato entre piedras, basura y escombros varios.
Pues resulta que un seguidor de GAY MALLORCA me ha enviado una foto en la que se puede ver como han tapiado cada agujero de la casa para que ya no se pueda frungir entre sus cuatro paredes rebosantes de graffitis y hollín. Hay que decir que el Mundo no se acaba en ese lugar de cochambre. Ahora que llega el buen tiempo sigue habiendo ahí unos matorrales, una antigua cantera y un pinar estupendo para hacer la caidita de Roma.
Un año más hay que advertir que no está de más ir con cuidado cuando alguien vaya a La Niña Muerta y es que el año pasado hubo varios casos de personas que fueron atracadas mientras buscaban un rincocito donde comerse una baguette de carne. Y dada la afluencia de señores cuasi octogenarios yo recomendaría antes de ir por aquellos lares aprender un curso de primeros auxilios y de reanimación por si se te queda ahí tieso (nunca mejor dicho) todo un galán de la tercera edad.

