¡¡Diós mío!! Ya está aquí la primavera y mi “operación bikini” es de jamón y queso con bechamel. Estoy dudando entre hacerme una liposucción o bien una lobotomía.
El invierno me ha pasado más rápido y veloz que nunca, ya me dice mi madre que cuanto más mayor me haga más rápido me pasará el tiempo. Ya estamos en marzo ventoso, faltan abril lluvioso y mayo florido y hermoso para conseguir llegar a la casilla del verano.
Con la primavera llegan las florecillas, el buen tiempo, las alergias, los turistas “atontaos” que se creían que en Mallorca se puede ir a la playa todo el año, las fiestas en casas de campo y parques acuáticos atiborradas de pastilleros, chonis y killos varios,
¿Quién se puede deprimir porque llegue el buen tiempo? Cari, tú no eres depresiva, tú eres lerda y punto. Si no te gusta la primavera mallorquina vete a los Fiordos noruegos o a escalar el Everest y a ver si con un poco de suerte te quedas como una croqueta congelada.
Aquellos que se han pasado el invierno emparejados, casados o agilipollados empiezan a sentir el despertar de la carne. Cunden los divorcios, separaciones y los “sitehevistonomeacuerdo”. Nos olvidamos de que vivimos en Mallorca y de que aquí, más que en ningún sitio, quien tiene un marido tiene un tesoro.
Como somos animales de costumbres para todo ahora llegan las fiestas Flower Power, White Party y casas de camellos en el campo con fin de fiesta “by the Guardia Civil” de camino a
En las zonas de cruising florecen los capullos. Los hay de todos los tamaños y colores. Algunos de estos capullos repelen con su olor a los abejorros que se acercan a libarlos. Alrededor de los mejores capullos revolotean enjambres enteros (que no heteros). Déjate poseer por el espíritu de
¿Y qué pasará esta primavera en Gomila?...