En pleno 2009 con una Ley de Matrimonio Homosexual que equipara en derechos y en deberes a las parejas del mismo sexo las desigualdades en la sociedad siguen siendo abismales. Muchos gays temen que se conozca su condición en el entorno familiar, laboral o hasta en el de los propios amigos. Iguales ante la ley pero no ante el círculo en el que se mueven, a veces un círculo vicioso y enviciado.
La homofobia latente durante tantos siglos no la borra ninguna ley de un plumazo. A esto hay que añadir el factor de que Palma sea una ciudad en la que todos nos conocemos y la angustia y el miedo a salir del armario es mucho mayor que no en ciudades como Madrid o Barcelona. Chicos que por la noche se conocen en un bar o discoteca de ambiente gay es posible que entre semana se crucen por la calle sin saludarse en plan Andrés Burguera y Chonchi Alonso ¿O era Tronchi? ¿O Conchi? ¿O Lonchi? ¡Bueno! Como Barbara Rey y Ángel Cristo
El miedo provoca más inseguridad emocional, ansiedad, que haya menos locales de ambiente por miedo a ser visto en uno de ellos y ahora encima con la crisis las ganas de complicarse la vida se reduce de manera progresiva. Ahora si que podremos llamarnos locas, locazas y locuelas. Si añadimos el hecho que desde el Govern Balear, Consell Insular de Mallorca y Ajuntament de Palma gobernados los tres por el “Pacte de Progrès” no se están cumpliendo las promesas hechas durante la campaña para ayudar a normalizar el hecho homosexual el resultado es catastrófico.
Afortunadamente esto va cambiando pero al ritmo mallorquín de “poc a poc” y mientras van pasando los años en los que se echan muchas vidas a perder viviendo una doble identidad y una vida esquizofrénica digna de “Alguien sobrevoló el nido del cuco“. Es trabajo de todos ayudar a normalizar este hecho e intentar hacer la vida de todos un poco mejor. Y eso por no hablar de los pueblos ¡Pfffffffff!
La homofobia latente durante tantos siglos no la borra ninguna ley de un plumazo. A esto hay que añadir el factor de que Palma sea una ciudad en la que todos nos conocemos y la angustia y el miedo a salir del armario es mucho mayor que no en ciudades como Madrid o Barcelona. Chicos que por la noche se conocen en un bar o discoteca de ambiente gay es posible que entre semana se crucen por la calle sin saludarse en plan Andrés Burguera y Chonchi Alonso ¿O era Tronchi? ¿O Conchi? ¿O Lonchi? ¡Bueno! Como Barbara Rey y Ángel Cristo
El miedo provoca más inseguridad emocional, ansiedad, que haya menos locales de ambiente por miedo a ser visto en uno de ellos y ahora encima con la crisis las ganas de complicarse la vida se reduce de manera progresiva. Ahora si que podremos llamarnos locas, locazas y locuelas. Si añadimos el hecho que desde el Govern Balear, Consell Insular de Mallorca y Ajuntament de Palma gobernados los tres por el “Pacte de Progrès” no se están cumpliendo las promesas hechas durante la campaña para ayudar a normalizar el hecho homosexual el resultado es catastrófico.
Afortunadamente esto va cambiando pero al ritmo mallorquín de “poc a poc” y mientras van pasando los años en los que se echan muchas vidas a perder viviendo una doble identidad y una vida esquizofrénica digna de “Alguien sobrevoló el nido del cuco“. Es trabajo de todos ayudar a normalizar este hecho e intentar hacer la vida de todos un poco mejor. Y eso por no hablar de los pueblos ¡Pfffffffff!